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Patricia Lara Salive

Enero 27 de 2023

Incertidumbre

Esa sensación de salto al vacío, de no saber qué va a pasar ni para dónde va este país, es la que se palpa de manera frecuente al conversar con muchas personas: ¿al fin se van a acabar las nuevas exploraciones de petróleo y gas? ¿Qué punto de vista prevalecerá: el de la ministra de Minas, que insiste en que no se autorizarán nuevas exploraciones, o el del ministro de Hacienda, que dice que esa decisión no está tomada?

Si se impone el punto de vista de la ministra, ¿qué le pasara a la economía colombiana dentro de siete o diez años? ¿De qué vamos a vivir? ¿Con qué infraestructura contará la industria del turismo para convertirse en la principal fuente de divisas, de manera que pueda reemplazar en gran parte los ingresos por concepto de exportaciones de carbón y petróleo que ahora generan más de la mitad de los ingresos del país?

¿El metro de Bogotá va a comenzar a operar al fin, como está planeado, en 2028, o el presidente Petro seguirá empeñado en que se haga un tramo subterráneo, lo cual elevaría astronómicamente sus costos e implicaría que solo comenzaría a operar en 2035 o más tarde?

¿Qué va a pasar con la prestación del servicio de salud? ¿Estará el Estado, de un momento a otro, capacitado para manejar con eficiencia todo lo que implica el cambio que el Gobierno quiere llevar a cabo en ese campo? ¿No será que a la larga se acabará desbaratando un sistema de salud que tiene una gran cobertura, aunque funciona con deficiencias, y costará mucho trabajo montar otro y hacer que funcione, sobre todo si se tiene en cuenta que la capacidad de ejecución no es propiamente la principal característica de este Gobierno?

 

¿Cómo será la reforma laboral? Si obligan, de manera indiscriminada, a que todos los empresarios paguen recargos nocturnos, horas extras y demás, ¿qué les pasará, por ejemplo, a los pequeños negocios de restaurantes, bares y hoteles, que trabajan fundamentalmente en las noches y durante los fines de semana? ¿Tendrán que cerrar y dejar sin empleo a un montón de gente? ¿No será que van a enfocar la reforma laboral como no es? ¿No valdría la pena que escucharan a Germán Arce, presidente del Consejo Gremial, quien dijo en Cambiocolombia.com que “el problema del régimen laboral es la informalidad y uno no ve a los informales en la mesa de discusión”? (“Cuando se tiene entre 55 y 60 % de informalidad, seguir discutiendo los beneficios de los que están dentro del sistema no solamente es miope sino egoísta (…) El problema de la discusión laboral no es cuántos días, cuántas horas, cuántas semanas (…) El eje es que este país ha venido construyendo una inequidad enorme en el acceso al trabajo formal de los ciudadanos (…) Entre todos deberíamos ser capaces de definir cuáles son esos estímulos que vamos a generar en un sistema que ha probado ser inflexible y que, por eso, ha contribuido al nivel de informalidad que tenemos (…) En la lógica del diálogo que el Gobierno ha planteado hay que invitar a la mesa a los formales y a los informales”, afirmó Arce). ¿No vale la pena generar entonces una discusión entre los sectores formales e informales, como propone el presidente del Consejo Gremial?

¿Y esas discusiones, así como las demás sobre otros temas fundamentales, que implican análisis técnicos y matemáticos, pueden darse en la plaza pública, como parece que se propone hacer el presidente Gustavo Petro?

Son ingredientes que solo aumentan la incertidumbre…

www.patricialarasalive.com, @patricialarasa

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Patricia Lara Salive

Enero 20 de 2023

Lo urgente es el cese unilateral

En un texto titulado No maten más, Camilo González Posso, presidente de Indepaz, hace reflexiones que deben ser tenidas muy en cuenta por los negociadores de paz, tanto del gobierno como de los grupos armados:

González Posso desarrolla la tesis central de que “lo urgente es el cese unilateral de agresiones a la población”. Eso es mucho más urgente que los ceses bilaterales anunciados por el presidente Petro. Es que las comunidades están desesperadas con la violencia y las arbitrariedades que tienen que padecer al estar en esa aterradora condición de sándwich entre los grupos armados enfrentados entre sí. Porque ahora, para ellas, los principales inconvenientes no les surgen de estar en la mitad de los combates entre los armados y el ejército, sino en el centro de la guerra a muerte que libran entre sí los distintos grupos guerrilleros y mafiosos.

“El pueblo Awa y las comunidades afrocolombianas en Nariño”, afirma Camilo González, “están exigiendo alto a las agresiones, reclutamiento, confinamiento y al asesinato, como el de los dos niños en Alto Mira el 31 de diciembre. (Y) aunque los frentes de las llamadas disidencias dicen estar en cese al fuego, parece que lo entienden solo frente a la fuerza pública porque no cesan de masacrarse entre ellos y de victimizar a la población como en Putumayo y Cauca”.

Y agrega: “Los pueblos Embera de todo el Pacífico, de la costa del Valle y Chocó, se han pronunciado exigiendo alto a las armas con las que los desplazan y confinan. Son muchas las voces en el Chocó que exigen Acuerdo Humanitario Ya y que emplazan al Eln y a las Agc Clan del Golfo a cesar el terror contra la población. Los Barí le pidieron al presidente una acción urgente para sacar las armas, la coca y toda violencia de sus territorios y del Catatumbo. Las organizaciones sociales del Cauca (…) se han pronunciado insistentemente exigiendo alto a toda agresión en contra de las comunidades y sus territorios”.

 

Por eso angustia que mientras el gobierno y el Eln discuten cómo solucionar sus diferencias y cuáles serán las reglas del juego de las próximas conversaciones; y mientras prosiguen los diálogos con el Estado Mayor Central, la Segunda Marquetalia y el Clan del Golfo con miras a precisar protocolos y procedimientos para hacer realidad el cese al fuego bilateral, no se hagan, como dice González, “compromisos unilaterales inmediatos de suspensión y condena a todas las agresiones en contra de las comunidades”.

Y agrega: “el que se ocupen de todo ese trámite y papeleo tan importante no puede ser pretexto para ocultar que lo inmediato, urgente, e indiscutible, es que todos los armados que vienen agrediendo a la población civil deben declarar ante el país y el mundo que prohíben matar civiles (…), desplazar o confinar (…), extorsionar, secuestrar, desaparecer, torturar, perpetrar delitos sexuales (…) desposeer a las familias y comunidades de sus bienes, atentar contra los niños, niñas, adolescentes (...) Ahora lo urgente y sin condiciones, al tiempo que se avance en el funcionamiento de las mesas bilaterales de diálogo, es que los grupos armados ilegales de todos los tipos se pronuncien unilateralmente anunciado que condenan cualquier agresión a las comunidades, organizaciones, líderes y ciudadanos y que harán públicos los reglamentos y medidas para evitar que sus integrantes y aliados atenten contra la población civil”.

Esa es la prioridad indiscutible, señores negociadores.

www.patricialarasalive.com@patricialarasa

Patricia Lara Salive

Enero 13 de 2023

Lecciones desde Brasil

El reciente asalto a los edificios del Congreso, la Corte Suprema de Justicia y la Presidencia de Brasil —donde por fortuna no se encontraba el presidente Lula, porque de haber estado ahí hubiera corrido grave riesgo—, unido a la exigencia que los seguidores enfurecidos del expresidente Bolsonaro hacían a las Fuerzas Armadas brasileñas para que derrocaran al presidente legítimamente elegido, deja varias reflexiones:

La primera, que hay vasos comunicantes entre los movimientos de extrema derecha del continente: lo sucedido en Brasilia es una imitación del asalto al Congreso de EE. UU., perpetrado dos años antes por las turbas trumpistas que desconocían el triunfo legítimo del presidente Biden, igual que las bolsonaristas con Lula. De modo que la tarea de los demócratas y los sectores progresistas del continente, ahora más que nunca, es defender la democracia por encima de todo, para lo cual hay que comenzar por solidarizarse con Lula, quien no la tendrá fácil ya que deberá gobernar un país dividido casi por mitad y lidiar con una oposición violenta y sin escrúpulos dirigida desde Florida por el fascista Bolsonaro, seguramente asesorado por Trump, otro tipo carente de límites.

La segunda, que el asalto contó con la complicidad de Anderson Torres, secretario de Seguridad del Distrito Federal de Brasilia, quien fue ministro de Justicia de Bolsonaro. Como lo reporta la Deutsche Welle, siendo Torres responsable de la seguridad de Brasilia, “miles de bolsonaristas radicales vagaron con total libertad por las sedes de los tres poderes y destrozaron mobiliario de gran valor durante cuatro horas”. Torres fue destituido de su cargo ese mismo domingo por Ibaneis Rocha, gobernador de Brasilia, quien después también fue apartado temporalmente de sus funciones, “por su supuesta omisión a la hora de detener a la horda bolsonarista que asaltó las sedes de los tres poderes”. Pero también es evidente, según videos divulgados por los medios brasileños, que algunos policías fueron cómplices de los hechos al adoptar una actitud de brazos caídos pues, frescos y sin inmutarse, se quedaron mirando a los asaltantes que invadían las instalaciones de los tres poderes y, en lugar de actuar, les tomaron fotografías. Por esa razón, el Gobierno de Lula, que cree que la insurrección de los bolsonaristas fue posible por la complicidad de la Policía de Brasilia, decretó una intervención federal del área de seguridad de la capital brasileña hasta el 31 de enero, lo cual significa que las corporaciones policiales dependerán de la administración central hasta esa fecha, a través de un interventor que recibirá órdenes directas de Lula.

Y la tercera reflexión es que lo ocurrido en Brasil debe llevarnos a agradecer la actitud de nuestras Fuerzas Militares y de Policía, las cuales han sido respetuosas del resultado electoral a pesar de las diferencias que hubo entre el candidato Gustavo Petro y el anterior comandante del Ejército, y de la poca simpatía de algunos sectores militares y policiales le tienen al actual presidente. Para ser justos, hay que hacerle el mismo reconocimiento a la oposición, encabezada por el expresidente Uribe, quien no solo reconoció el triunfo de Petro, sino que se mostró dispuesto a dialogar con él y a mantener abierto un canal de comunicación que les permita discutir sobre distintos temas. Sin duda, esas son lecciones de democracia.

www.patricialarasalive.com@patricialarasa

Patricia Lara Salive

Enero 06 de 2023

Carta a “Antonio García”

Señor García:

A usted y al Eln les llegó el momento de actuar con grandeza. Es hora de que demuestren si es verdad que su prioridad es el bienestar de la sociedad civil, como lo dicen.

Lo que acaba de suceder es sintomático de la poca importancia que el Eln le da al sufrimiento de las comunidades a las que dice defender: ocurrió que el presidente Petro, a pocas horas de iniciar 2023, llevado por el deseo y el clamor de las comunidades, cometió el error de apresurarse a anunciar que se había acordado un cese bilateral al fuego con ustedes y cuatro organizaciones más. Agregó que ese cese, de seis meses, sería verificado por la ONU, la OEA y la Iglesia, que se podría prorrogar si todo salía bien y dictó los decretos correspondientes.

Mientras las otras cuatro organizaciones (el llamado Estado Mayor Central —más conocido como disidencias de las Farc—, la Segunda Marquetalia, las Autodefensas Gaitanistas y las Conquistadoras de la Sierra Nevada) apoyaron la propuesta, ustedes emitieron un comunicado, “perfecto” desde el punto de vista leguleyo, donde dijeron que “la delegación de diálogo del Eln no ha discutido con el Gobierno ninguna propuesta de cese al fuego bilateral; por tanto, aún no existe ningún acuerdo en esa materia”, y agregaron que “en diversas oportunidades hemos señalado que el Eln solo cumple lo que se discuta y acuerde en la mesa de diálogo donde participemos. No puede aceptarse como acuerdo un decreto unilateral (…) En el siguiente ciclo (…) está acordado culminar el ajuste de la agenda. Una vez concluyamos lo que está previsto, estamos en disposición de discutir la propuesta de cese al fuego bilateral (…) Entendemos el decreto del Gobierno como una propuesta para ser examinada en el siguiente ciclo”.

Simultáneamente, usted, señor García, envió un trino en el que decía que “durante el cese al fuego unilateral realizado para Navidad y Año Nuevo por el Eln, el Gobierno colombiano y las Fuerzas Militares y de Policía no actuaron en correspondencia”.

Pero ahora, cuando nada menos que el presidente decretó ese cese al fuego al que ustedes se habían referido, le dieron con la puerta en las narices.

¿No habría sido más acorde con el bienestar de las comunidades que sufren su maldita guerra en los territorios que ustedes hubieran respondido algo así?: “Recibimos con beneplácito el anuncio del presidente, pero como ese cese bilateral no fue acordado previamente en la mesa, convocamos al equipo negociador del Gobierno a que, de inmediato, tenga una reunión extraordinaria con el nuestro y definamos entre ambos los términos del cese bilateral”.

¿Ha pensado, señor García, en cuántos muertos, amenazados y confinados les hubiera ahorrado el Eln a las comunidades que lo padecen si hubiera adoptado esa actitud? Con seguridad, eso ni siquiera se le pasó por la cabeza.

Ante su no aceptación del cese al fuego, al Gobierno no le quedaba más remedio que suspender el decreto en el que lo establecía, decir que las Fuerzas Armadas continuarán combatiéndolos hasta que se pacte el cese e invitarlos a hacer una tregua unilateral. Ojalá la decreten.

Porque tienen que entender, señores, que las comunidades están mamadas de ustedes, del Estado Mayor Central, de la Nueva Marquetalia, del Clan del Golfo, de las Autodefensas de la Sierra, de los paracos y de todos los grupos armados urbanos y rurales que matan, persiguen, extorsionan, amenazan y no las dejan vivir, trabajar y amar en paz.

www.patricialarasalive.com@patricialarasa

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