Nicanor Restrepo

La guerra se agota

Cuando se jubile dentro de dos años, y deje la dirección del Sindicato Antioqueño, con sus 80 mil empleados, sus utilidades astronómicas y sus empresas en enjambre, este ingeniero paisa de 58 años, sencillo y brillante, ex gobernador de Antioquia y negociador de paz de Belisario Betancur y de la primera etapa del proceso de paz de Andrés Pastrana, regalará todas las corbatas, las camisas de cuello y los vestidos de paño y se irá a Francia para conseguir un tutor que le dirija un doctorado en lo que es su pasión: la literatura. Por ahora, se entrena en el tema preparando un texto sobre las mujeres de Jorge Amado: Teresa, Gabriela, Pieta, Flor…
Nicanor Restrepo no repetirá gobernación, a pesar de que encabeza las encuestas. No aceptará ministerio ni Consejería de Paz, para lo que suena insistentemente. Y lo que es peor: como ocurre con todos los que de verdad pueden sacar este país de la olla porque son inmensamente capaces y, precisamente, carecen de ese modito de ser utilitarista del político que arrasa con casi todo lo bueno, no buscará ser Presidente de la República.
Su experiencia de 15 años en el tema de la paz; su capacidad de entender el punto de vista de los demás; su habitual bajo perfil; su discreción sobre el tema; pero, ante todo, su condición de principal cacao enfrentado a los comandantes que combaten a sangre y fuego el gran capital, hacen de esta entrevista un testimonio clave.
Usted es optimista con respecto a la paz…
En una escala de 1 a 10, estoy en 6. Antes de la instalación de la mesa de negociación estaba en 5. Y hace un año estaba en 1. Mi optimismo está fundamentado en que ahora la guerra afecta a toda la población; nos está costando demasiado; el conflicto se ha degradado; es la primera vez que el elemento internacional está realmente presente, y no hay duda de que los colombianos prefieren la lucha política tradicional y civilizada a la que se hace con las armas.
Si las Farc han avanzado en el dominio del territorio y en su desarrollo militar, para qué van a querer la paz? Yo creo que no quieren la guerra. Supuestamente luchan para que se implanten unas reformas. Por eso no podemos soñar con que va a haber paz gratuita. Además, con paz o sin paz, hay que introducir muchas de esas reformas. Por ejemplo, mientras no exista una separación absoluta de los poderes públicos, de modo que ninguno dependa del otro para los nombramientos, es muy difícil luchar contra la corrupción. También hay que reactivar la producción en el campo. Parte de los desplazamientos son causados por una política que abandonó la producción agropecuaria como prioridad nacional. Este año Colombia va a importar casi siete millones de toneladas de comida que podría producir. Tenemos que replantear el tema de cultivos ilícitos, pues ante la ausencia de alternativas muchos están en el negocio.
Entonces usted sí cree que entre un país en guerra y uno en paz donde se introduzcan esas reformas, ellos prefieren un país en paz? Sí. Además, la administración prolongada de la guerra degrada a los involucrados en ella. Los mecanismos para financiarla son cada vez más perseguidos internacionalmente e incorporan nexos con organizaciones delictivas muy reprobadas. La perspectiva de mantener una guerra soportada en la ilegalidad y en la violación de los derechos internacionales del hombre, se agota. La comunidad internacional percibe cada vez con más realismo la naturaleza del conflicto de Colombia. Su preocupación por la violación permanente de los derechos humanos en el país se convierte en una presión para que encontremos una solución.
Pero qué tanto les importa a las Farc la opinión internacional? Mucho. La presencia internacional es el verdadero seguro del proceso de paz y la verdadera presión para que se humanice el conflicto. La insurgencia ha hecho una diplomacia consistente, se ha presentado como redentora del pueblo, pero ha ocultado los elementos que financian y soportan su actividad bélica, como el secuestro y la vinculación de menores a la guerra. La insurgencia viola reglas del Derecho Internacional Humanitario (DIH).
El panorama internacional no permite que triunfe otra revolución como la cubana. Entonces, cuál es el plan estratégico de las Farc? La insurgencia tendrá que reconocer cómo funcionan los estados modernos. Los modelos que subsisten (salvo en Corea del Norte) son mucho más de corte social-demócrata que socialista. Se han producido cambios importantes en lo político, en la estructura de la propiedad, en la operación de los servicios esenciales. En Vietnam, por ejemplo, la red de acueductos públicos es del capital extranjero. Hay que darse cuenta de que las constituciones que consagran muchos derechos no tienen sentido si la economía no genera los recursos para que se ejerzan esos derechos. La insurgencia tiene que reconocer cuál es el estado actual del mundo…
Uno diría que si las reformas se van a hacer porque las han presionado con la guerra, desde el punto de vista de ellos, la guerra les ha servido.
Si desde su punto de vista su trasegar por los vericuetos de la guerra ha impulsado cambios, entonces para ellos esta no ha sido estéril. Se equivocan quienes piensan que la paz es gratis y que el establecimiento ganó la guerra. Está lejos de ganarla, pero también de perderla. La negociación logrará primero crear vínculos de confianza entre las partes. Llevamos 50 años en esta guerra y han perecido alrededor de un millón de colombianos, la mayoría inocentes. La guerra puede durar aún muchos años y alcanzar niveles de degradación y barbarie que no quiero imaginar. De modo que intentar poner fin al enfrentamiento por un camino negociado es un imperativo político y humano.
No está claro qué podría ganar Manuel Marulanda con la paz? Podría culminar su existencia viendo implantar unas reformas por las que luchó toda su vida y tener la satisfacción de que su lucha no fue estéril.
La correlación militar de fuerzas es vital para determinar el camino de las negociaciones. Cómo la ve? Ultimamente se ha modificado considerablemente a favor del Estado. Ha habido cambios importantes en la eficiencia militar.
Usted ha pedido que a medida que se hagan acuerdos parciales, se ejecuten sin esperar a que termine la negociación. Cómo es eso? Supongamos que en el tema agropecuario hay un acuerdo honrado por una presencia caudalosa de la sociedad en las audiencias públicas. En ese momento, a través de leyes o de los conductos normales, se pueden ir introduciendo las reformas para convertirlas en hechos ciertos. En DIH, por ejemplo, se podría empezar a negociar la incorporación de normas sobre derechos de los combatientes (cómo tratar al herido, cómo no rematarlo, ni torturarlo, ni mutilarlo, ni desaparecerlo, ni atacarlo en condiciones de indefensión). Y se podría seguir con el tema de los secuestros, las agresiones a la población civil y los niños en la guerra. Al haber un primer acuerdo sobre la conducta de los combatientes, disminuiría la barbarie y se generaría confianza en el proceso. Cualquier de esos pequeños acuerdos requería, eso sí, la presencia de un mecanismo de verificación. De lo contrario quedaría en el aire.
Todo eso sin cese del fuego? Al cese del fuego se llegará poco a poco. No creo que inicialmente haya un cese indefinido como sucedió en el 84. Pero hay fechas de contenido comunitario o simbólico, como la Semana Santa, la Navidad, o el cambio de milenio, que pueden servir para justificar ceses temporales del fuego.
Usted como buen empresario debe haber hecho cuentas sobre cuánto tiempo va a durar la negociación.
No sé. Los fines de las guerras son muy diferentes. Las negociaciones entre la Organización para la Liberación de Palestina y Tel Aviv duraron ocho meses. Las de Guatemala, seis años. No sé cuánto duren las colombianas. Pero no pienso que nos gastemos demasiado tiempo, aun cuando tampoco creo que la tengamos a la vuelta de la esquina. De lo que más debemos preocuparnos es de conseguir rápido acuerdos que permitan automáticamente bajar la intensidad del conflicto. El hecho de que hayamos negociado durante un año, ha disminuido su intensidad: ha habido menos enfrentamientos. Cuando un enfermo tiene 42 grados de fiebre, está a punto de morirse. Si le baja medio grado, sigue muy enfermo, pero está menos grave. Confío en que en la medida en que se acuerden puntos haya disminuciones visibles de la intensidad del conflicto que podrían acompañarse con cosas como la eliminación de las pescas milagrosas, que son mecanismos humanamente diabólicos, además de una gran equivocación de la insurgencia pues generan un gran rechazo. Hay que ver la última marcha. Cuánta gente estaba reclamando a sus familiares capturados en esas operaciones insensatas! Cómo va el proceso con el Eln? Avanzando.
Qué debe hacerse con las autodefensas? El Estado tiene la responsabilidad de combatirlas. Pero también son parte de los actores armados y habría que buscar una solución para que cesen sus operaciones militares. Dicen que cuando desaparezca la guerrilla desaparecen las autodefensas. Puede que desde el punto de vista militar sea así. Pero subsisten responsabilidades. Hay crímenes que la humanidad no ha aprendido a olvidar. Al final de la Segunda Guerra Mundial, por ejemplo, se produjo el juicio de Nuremberg. En El Salvador se creó la Comisión de la Verdad. Ese es uno de los puntos más complejos, porque para comenzar una nueva etapa debe quedar clara la responsabilidad en ciertas conductas atroces de las personas que se enfrentaban. Sin embargo, al final tiene que preverse también una solución que asegure que las autodefensas desaparecen como actores armados. Va a ser muy difícil resolver el conflicto entre la justicia y la reconciliación.
Cuando se conoce el mundo de la insurgencia aparece otra realidad con una lógica distinta? Se descubren ángulos que impresionan. Casi todos somos seres urbanos y desconocemos el abandono en que vive el campo colombiano y la falta de alternativas y de opciones para la gente joven. Impacta ver que detrás del conflicto subyace un gran sustrato de marginamiento.
La zona de distensión debía servir para que se encuentren los dos mundos? Sobre ella hay que hacer una pedagogía mejor, porque se la muestra como una zona de expansión de cultivos ilícitos. Se piensa que sembrar coca es como sembrar rábanos. Y no es tan simple: podrán haber ocurrido excesos de las Farc en esta zona, pero se les ha dado una enorme resonancia mientras en el resto del territorio se cometen a la ene por hora. Desde el comienzo la zona de distensión tuvo un elemento de rechazo, una sensación de pérdida de territor. Pero repito lo que les he oído a algunos miembros de las Farc: su proyecto es todo el país, no un pedazo. Sobre esa zona hay que tener una visión más profunda. Porque lo que uno sí ve allá es que hay muchos colombianos completamente abandonados del Estado.
Cómo es Tirofijo? Conocí a Marulanda hace 15 años, durante las negociaciones de Betancur. Desde entonces no lo veo. Tengo la impresión de que es muy inteligente, reservado, con una gran memoria, muy astuto, muy sagaz, con un liderazgo muy importante sobre la gente que lo acompaña, con muchos asesores que le informan todo y con una probada capacidad de organización y dirección. En lo humano, tiene un trato afable y cordial.
Y cómo son los otros jefes guerrilleros? Muchos tienen formación universitaria. Pero desafortunadamente los combatientes son muy jóvenes y la mayoría se priva de ir a la escuela o a la universidad. Los equipos negociadores son hábiles. El equipo de trabajo es sólido. Eso le da la ventaja de tener una posición monolítica. A veces aparece gente con conocimientos profundos en temas inesperados, por ejemplo, en literatura. En esa materia, Joaquín Gómez tiene un background importante porque es un magnífico lector.
Dicen que usted sería el Consejero de Paz ideal. Aceptaría? De ninguna manera. Yo tengo muy claro mi compromiso con una empresa a la que quiero mucho. Tengo que concluirlo. Estoy al margen de cualquier apetito o invitación que pueda sustraerme de él.
Usted encabeza las encuestas para la gobernación de Antioquia…
La gente es muy amable, pero estoy al margen de cualquier proyecto político.
Es cierto que se retirará del Sindicato cuando culpa 60 años? Sí, esa es una norma que tenemos en Suramericana. Me faltan dos.
Muchos votaríamos por usted porque se necesita un Presidente que maneje el país como una empresa.
Gracias. Pero si no acepto cargo de nombramiento, menos me meto en los de elección. Uno debe tener cierto tipo de propuestas para sí mismo. Hace muchos años he querido hacer cosas que el trabajo no me deja.
Como cuáles? Como aprender…