Rodrigo García

Cosas que uno no sabe con solo mirarlo

Como va, Rodrigo García logrará lo que Gabo intentó y no pudo: triunfar en el cine.
La película Cosas que uno sabe con sólo mirarla, escrita y dirigida por él; actuada, entre otras, por Holly Hunter, ganadora de un Oscar a la mejor actriz, Glenn Close, nominada a cinco premios Oscar y Cameron Diaz, nominada dos veces al Globo de Oro; y producida por Jon Avnet, director de Tomates Verdes Fritos, abre el 11 de mayo la categoría Una cierta mirada del Festival de Cannes. Aunque esa sección está fuera de competencia, Rodrigo concursa en la categoría Cámara de Oro como director primerizo. Según la portada de Gato Pardo, su película será el plato fuerte de Cannes. Según él, se sabrá al final.
- Espero que la nuestra sobreviva- dice con su habitual sencillez en la sala de su casa de Los ángeles, donde nada sobra porque todo lo llenan la sabiduría de lo simple, los juguetes por el suelo y la bulla permanente que hacen Isabel, de 4 años, e Inés, de 2.
Sobre la película, formada por cinco segmentos de historias de mujeres, han escrito dos revistas de Hollywood, The Trade y Variety, especializadas no en farándula, sino en el negocio del cine. En Variety, el crítico Thodd McCarthy afirmó: No existe un segmento malo. Todos mantienen el interés a través de una narrativa impredecible… La película marca un prometedor debut de Rodrigo García como director .
Los segmentos tratan sobre soledad, aborto, maternidad, amor y despedida ante la inminencia de la muerte .
Rodrigo García, a secas, no posa de hijo de Nobel. No usa su influencia. No permite que lo comparen con su padre.
- Nada indica que yo vaya a ser el García Márquez del cine. Hice una película que está bien y que tiene un gran reparto. No más dice.
Tampoco cree que en su obra haya influencia de Gabo. La hay más bien de Bergman y de Truffaut. Solo acepta una influencia de su padre: Gabo influyó al crear el ambiente en que crecimos, donde lo único que importaba era servir a la comunidad o crear una obra de arte.
Pero, seguro, también influyó en la obsesión de su hijo por la perfección. Por su casa pasaron siempre los mejores. Y él es un perfeccionista. Sin embargo Rodrigo atribuye su miedo a la chapucería a su paquete astrológico de ascendente Virgo.
Nació en Bogotá el 24 de Agosto de 1959. Lo bautizó Camilo Torres. Llegó a México de un año. Vivió en Barcelona de los 9 a los 14. Fue fotógrafo: hizo la foto de Gabo descalzo que ilustra la contracarátula de El Otoño del Patriarca. Estudió cocina en París. No quería ser chef. No sabía qué hacer. Estudió historia en Harvard. Graduado, regresó a México. Por fin engranó en lo suyo: se empleó como asistente de cámara de comerciales.
En 1986, ingresó a una de las principales escuelas de cine de Estados Unidos, el American Film Institute de Los Angeles. Terminó el máster. Volvió a México. Trabajó como camarógrafo. Fue director de fotografía de Lola, Danzón y Mi Vida Loca. Regresó a Hollywood.
Al principio fue difícil. No conocía gente. No tenía visa. Trabajó aquí y allá. Se casó con Adriana, menuda, mexicana, pecosa quien, por tímida, dejará el periodismo para convertirse en maestra. Tuvieron a Isabel. Y Rodrigo comenzó a pensar en su guión.
- Cuando llegué a Los Angeles creí que era un lugar cálido, con buen clima. Pero luego te das cuenta de que la gente vive muy sola, igual de jodida que en otras partes.
Mandó el guión al Sundance Institute de Robert Redford. Entre miles, lo incluyeron en los 12 aceptados. Cuatro de los mejores guionistas le ayudaron a corregirlo. Así, de siete segmentos bajó a cinco. Y de ocurrir en cualquier ciudad gringa se situó en Los Angeles.
De cargaladrillo a director Luego concursó en el taller de directores del mismo instituto. De casi 3.000 aspirantes lo escogieron con siete más.
Uno de los profesores, el famoso productor Jon Avnet, al leer su guión dijo: Pensé que era de una gran escritora porque captaba a las mujeres de una forma que no había leído en años. Era un mundo profundamente verdadero .
Avnet quiso producir la película si costaba menos de 2 millones de dólares: en cine es casi nada. Le enviaron el guión a una de las más famosas, Glenn Close quien, cuando lo leyó, pensó: Lo que escribió fue tan impactante que no tuve alternativa. Después de leer sólo cinco páginas me dije: En ese papel estoy yo .
Luego dieron el sí las demás estrellas. La propuesta era: Actúa Glenn Close, el rodaje comienza en 6 semanas, no tenemos plata, lo toma o lo deja . Todas cobraron el mínimo sindical. También lo hicieron los otros grandes, el director de fotografía, el mexicano Emmanuel Lubezki y el editor Amy E. Duddleston. Rodrigo aportó el guión por un dólar.
La película, hecha con lo mejor de Hollywood, apenas costó algo más del millón.
Después de ir a Cannes, la distribuirá la Metro Goldwyn Meyer. En julio se estrenará en las principales salas de Estados Unidos. Y en septiembre se estrenará en Europa.
- Tal vez allá le irá mejor -dice Rodrigo. El público americano va a cine a olvidar sus problemas. Una película deprimente nunca ha sido un éxito en Estados Unidos. En Europa sí. La hicimos para un público pequeño. Y si lo encuentra, estoy satisfecho dice.
Cosas que uno sabe con sólo mirarla no es una película deprimente. Es una cinta maravillosa sobre esa verdad íntima de las mujeres: su búsqueda permanente del amor.
*** Rodrigo García sorprende a Adriana quien pasa apurada para atender a la pequeña Inés que tiene fiebre. Le da un rápido beso en la boca, y pregunta: – Te gusta mi familia? Disfrutan de un amor tranquilo donde la prioridad es acompañar a sus niñas para que mañana puedan decir de ellas lo que Gabo dice de sus hijos: que le quedaron mejor hechos que sus libros.